3. Del Paleolítico al Neolítico

Oíste unos gruñidos que procedían del interior de la cueva, así que saliste corriendo. Un gran felino salió también de la cueva y comenzó a perseguirte. Te pusiste a correr a gran velocidad para salvar tu vida. Aunque te caíste varias veces, el rugido del animal te estimulaba para seguir corriendo. Afortunadamente eres joven y tienes mucha vitalidad. Después de una larga huida, conseguiste despistar al depredador. El problema es que te habías perdido y no sabías cómo volver a tu aldea. 

Pasaste muchas horas andando por el bosque hasta que llegaste a un río mucho más caudaloso. No se parecía al río que pasa cerca de tu campamento. Seguiste por su rivera hasta que te encontraste con un grupo de personas de otra tribu que no conocías. Te vieron tan joven y magullado que decidieron acogerte. 

Su modo de vida era distinto al de tu aldea. Ellos no necesitaban recolectar porque sabían cultivar productos agrícolas, tampoco necesitaban cazar porque tenían un corral con animales. Todo eso te pareció un gran avance, así que les hiciste muchas preguntas para poder entender cómo lo hacían. Después de varios días de convivencia decidiste volver con a tu aldea. Se despidieron de ti y te dieron un puñado de semillas y dos pequeñas cabras.

Al reencontrarte con tu familia, les contaste apasionadamente lo que habías visto y aprendido, también se lo contaste a tus vecinos de la aldea. Pero no mostraron demasiado interés, incluso algunos se opusieron directamente.

El más famoso cazador de la aldea, conocido como el Gran Cazador, dijo públicamente: 

"Llevamos muchos años viviendo como cazadores y recolectores, es nuestra tradición, así vivieron mis padres y los padres de mis padres. Cambiar nuestra forma de vida sería una falta de respeto a nuestros antepasados” 

Otros le daban la razón y además decían: 
“Nuestros ancianos nos han enseñado a vivir así ¿Acaso te has creído que sabes tú más que ellos, con lo joven que eres? "

El rechazo de los demás te desanimó, pero como eres persistente, decidiste demostrarles que sabias de lo que estabas hablando, así que les dijiste: 

“Sin duda nuestros ancianos sabían mucho, pero yo ahora he aprendido lo que saben otros ancianos, si queréis me podéis preguntar y si me equivoco, seguiremos como siempre, pero si no me equivoco, probamos mis ideas"

Los demás aceptaron tu propuesta, y te hicieron estas preguntas: